La fe del Humanista empático

Por Paul Kurtz

Lo que yo creo único acerca del Humanismo actualmente, como primer principio, es que "somos citoyen du monde"; es decir, ciudadanos de la comunidad mundial, miembros del especie humano más allá de nuestras filiaciones de género, nación, raza, o religión, las cuales con demasiada frecuencia han separado los seres humanos en el pasado.

Nosotros somos moradores planetarios antes de ser americanos o rusos, chinos o africanos, clásicos o modernos. No somos limitados por nuestro planeta ni sistema solar, mas somos capaces de explorar el espacio galáctico. Nuestra identidad verdadera es universal-- no somos definidos por los -ismos del pasado, como cristiano o judío, hindú o musulmán, creyente o no creyente. Mejor dicho somos definidos por nuestra humanidad, la cual es abierta, y como tal nosotros compartimos un juego de obligaciones a la comunidad planetaria de la cual formamos parte. Nuestra humanidad (humano, no varón ni hembra) es nuestra característica esencial. Esto implica el potencial para realizar las posibilidades más altas-- para nosotros mismos y nuestros prójimos, del pasado, presente y futuro, nuestra preservación y cumplimiento.

Lo notable del especie humano es nuestra indefinabilidad-- nuestra esencia no se limita por una naturaleza humana fija-- pues tenemos la oportunidad de definir nuestros mismos-- y lo hemos hecho en cada período histórico, por medio del conocimiento y la invención. Nosotros tememos la libertad de entrar al mundo y de cambiarlo. Somos caracterizados mejor por nuestra creatividad, lo cual añade dimensiones en cada edad, como egipcios, europeos, asiáticos, americanos norteños o sureños, artistas o poetas, arquitectos o constructores, científicos o filósofos, y lo que deseemos llegar a ser en las futuras civilizaciones que están para emerger.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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